Archivo mensual: noviembre 2010

ÍTACA

ÍTACA

K.  Kaváfis

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.



Consuelo y cura de una florecilla

 

Balcón sevillano. Mer Tulla

La luna en la calle,
calle de Sevilla,
se mira al espejo del rocío en gota
de una florecilla.

Y al morir la noche,
ya la luna llena
dice adiós al llanto de la flor marchita,
marchita de pena.

«Compañera luna,
mi rocío es lágrima,
y yo, flor, soy alma que aunque me deshojo
no paso de página».

«Tu consuelo he sido,
contigo he llorado,
deja que ahora venga a secar tu llanto
la luz de mi hermano».

Sevilla, 20 de noviembre de 2010.
Felipe Santa-Cruz Martínez-Alcalá.


Del verso libre

Del poeta, dicen, guarda
adentro cierto licor,
que algunos vierten al suelo
―del suelo bebe el lector―,
y que otros lo hacen en copas,
que así se bebe mejor.


La policía del lenguaje políticamente correcto

Quiero aprovechar este primer artículo que escribo en este foro para agradecer la invitación a colaborar en él de mi buen amigo Felipe Santa-Cruz, creador de este espacio “limpio pensadores”. Algo que ha hecho, además, de manera arriesgada, ya que me ha dado plena libertad para que escriba sobre aquello que entienda por conveniente, si bien por tratarse de un blog que cultiva las letras, a ellas trataré de ir refiriendo mis artículos y entradas. Ahora bien, a falta del arte que tiene mi querido Felipe para que de su pluma salgan bellas estrofas, no me queda otro recurso que la clásica prosa.

Y valiéndome de esta prosa española dedico este artículo a la policía del lenguaje políticamente correcto que determinados sectores sociales y políticos, con supina ignorancia, pretenden imponer. Un lenguaje en el que “el campesino” es “operador agrario”; hablar de una “persona negra” (sin connotaciones) es entendido como racista y hay que decir “persona de color”, o, como escribía en un artículo Pérez-Reverte sobre el uso del término “moro”, donde defendía a un pobre chaval que había sido igualmente reprendido por su profesora por haber llamado “moro” a los “moros”.
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Sevilla daltónica

Erase una Sevilla
con curiosa dolencia y manía.
En una y otra orilla
del río que la cruza se sufría
tan grave daltonismo,
que hacía el pueblo burla de sí mismo.

Acudía Sevilla,
sin complejo, a comprar una chaqueta.
Sentábase en la silla,
Sevilla,tan flamenca, tan poeta,
y decía sin miedo:
“¿Esa es roja? Si es roja, me la quedo”.

Y así nuestra Sevilla,
por su defecto y altivez burlada,
rondaba por la villa
con su vieja chaqueta, mal cortada.
Y verde en vez de roja
era la prenda, y gris la paradoja.

Y es ella que se presta,
sin importarle apenas el engaño.
Con su chaqueta puesta,
no le importa si es lino, tela o paño,
o incluso si va coja,
que va feliz si cree que ésta es roja.

 

Felipe Santa-CruzMartínez-Alcalá.


Pensar, sentir…

Sobrado pensar,
sobrado sentir:
son éstas las cruces que en suerte la vida
guardó para mí.


La bruma de la bebida

Buscar ver en la bebida
el reflejo o la certeza
de alguna verdad de vida,
es cual quien reflejos busca
en un vaso de cerveza
con sus dos dedos de espuma.