Archivo mensual: diciembre 2011

Festival de belcanto en Barcelona

Linda di Chamounix, de Gaetano Donizetti.
Gran Teatro del Liceo, Barcelona, 20/12/2011
Linda: Diana Damrau
Carlo: Juan Diego Flórez
Marchese: Bruno de Simone
Pierotto: Silvia Tro Santafé
Antonio: Pietro Spagnoli
Prefetto: Simón Orfila
Director: Marco Armiliato
Estrenada en Viena en 1842, esta ópera menor dentro de la fértil producción donizettiana presenta altibajos en cuanto a lo musical y un argumento corriente y prescindible. Pero no es Linda di Chamounix el atractivo de las representaciones del Liceo, sino la pareja protagonista, hoy en la cima de los cantantes de repertorio lírico-ligero. Linda se adapta muy bien a sus posibilidades y quizá entendieron que no se puede cantar siempre Barberos y Elisires, sino que de vez en cuando hay que rescatar del olvido alguna partitura que tiene algunos momentos reseñables para así aportar algo más en sus estelares carreras operísticas.
Encuadrada todavía dentro del llamado repertorio belcantista, Linda constituye uno de sus últimos ejemplos ya que Verdi en 1842 estrena Nabucco, planteando de esta forma una nueva vía, no totalmete rupturista con Donizetti pero sí claramente distinta. Tras Linda vendría el año siguiente el célebre Don Pasquale, esta sí gran ópera de Donizetti, la última de sus obras conocidas. Linda presenta una estructura semicerrada para la época puesto que si bien hay dúos y arias claramente delimitadas, no encontramos tantas melodías pegadizas como podría esperarse, las cuales no son de lo más inspiradas si tenemos en cuenta el genio melodista que es Donizetti. En resumen, es una ópera pasable que no está a la altura de óperas como Lucia di Lammermoor,L’elisir d’amore, Don Pasquale, Anna Bolena o Roberto Devereux por citar algunas de sus más de 70 creaciones.
Linda es una muchacha pobre de un pueblo de Francia que vive con sus padres en una casa propiedad del Marqués, quien utiliza la situación de dependencia de Linda para obtener de ella favores amorosos, a los cuales rehúsa. Los padres de Linda, a tenor de los acontecimientos deciden enviar a Linda a París a casa del Prefecto, con el fin de alejarla del marqués. Linda está enamorada del sobrino de éste, pero la madre de Carlo quiere casarlo con una chica noble, y no con Linda. Carlo va también a París detrás de Linda y le pone un piso lujoso, donde va a vivir ella, pero allí llega también el marqués buscando más de lo mismo. Ella no tiene más remedio que echarlo de la casa. El padre de Linda va en busca de su hija a París y (oh casualidad casualidad) entra en su casa, sin siquiera reconocerla hasta que ella le dice su nombre, tras lo cual él sigue negando un buen rato que sea su hija. Cuando se da cuenta de que está en lo cierto, la regaña y de qué manera. Ella empieza a enloquecer porque Carlo se va a casar con su prometida, y decide volver a Chamounix, donde se recupera algo. La madre de Carlo accede, y con final feliz se casan Lida y Carlo.
Diana Damrau. Al ser una ópera de soprano acaparó casi todo el tiempo y el protagonismo. En el primer acto comenzó algo metálica aunque con un aria en cuya coloratura arriesgó y trabajó. Sin duda se vino arriba en el segundo, tando en los dúos como en la escena de la locura, que emocionó al público. Dio muestras de su control vocal, sus medios, y su buen gusto. Fue capaz de aumentar el valor de la ópera.
Juan Diego Flórez. Como siempre que lo he escuchado, sobresaliente sin paliativos. Tiene pocas intervenciones en esta ópera y no puede lucirse tanto como en sus grandes papeles , por ejemplo el Almaviva del Barbiere. Dio agudos no escritos con una seguridad pasmosa, y su línea de canto es intachable, canónica, muy melosa, su fraseo es exquisito. Conseguí hacerme una foto con él a la salida.
Silvia Tro. La mezzo, que se enfunda en un personaje masculino, posee casi tantas intervenciones como el tenor y estuvo más que notable, con un color muy agradable y fresco, su voz empasta muy bien con la de la soprano en el dúo del acto segundo.
Bruno de Simone. Muy simpático me pareció este buffo, tanto en el escenario como fuera de él. Su condición de cómico tiene que ser demostrada pero siempre sin gestos excesivos o fáciles que puedan suponer un sacrificio del canto en pro de la actuación. No es Enzo Dara pero cumplió sobradamente.
Pietro Spagnoli. Aceptable y correcto este barítono de voz clara y buen gusto pero con problemas evidentes en el agudo y en el grave.
Simón Orfila. Buen bajo en sus contadas intervenciones que en alguna ocasión se quedó corto en algún grave pero con una buena expresividad y profesionalidad.
Marco Armiliato, director. La orquesta del Liceu es bastante mejorable pero el maestro Armiliato, que dirige bastante en Nueva York, hizo lo que pudo y no sonó mal del todo.
El coro mejor por el lado femenino que por el masculino.
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